<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-15191174</id><updated>2011-04-21T13:15:13.084-07:00</updated><title type='text'>Berenjenas en concierto</title><subtitle type='html'>Cualquier parecido con la realidad no es coincidencia</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://berenjenas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://berenjenas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Luciano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11717541817724947431</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>9</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15191174.post-116843914977067755</id><published>2007-01-10T06:25:00.000-08:00</published><updated>2007-01-10T06:25:49.773-08:00</updated><title type='text'>La polilla</title><content type='html'>La polilla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que vuelo pero en realidad es más bien una danza que llevo con el aire. Es mi naturaleza. Nada fuera de lo común, todo dentro del desprecio. Me combaten, me palmean, logro escapar, me rocían, me encierran, me echan y vuelvo a entrar. No hay nada que hacerle, soy una polilla. Esta casa me gustó desde que empecé a formar parte de sus placares. Es amplia, luminosa, con un excelente cambio continuo de aire, muy abierta. Por las mañanas estoy sola para despacharme por todo lugar como quiera. Lo disfruto. Excepto que hay una señora que siempre viste de la misma manera y es aficionada a la escoba. Esta señora ya me conoce y es inteligente, siempre encuentra algo a mano e intenta sacudirme. Cuando sucede una cosa así, me refugio en el placard por unos ratos. Muy pocas veces como, sino más bien me gusta descansar; es la falta de luz lo que me adormece. He llegado a comprender que no comprenden las señoras o los señores mi naturaleza, creen que estoy en sus ropas para devorarlas, pero no es así, no soy ambiciosa. Tengo mucho a mi alrededor cuando estoy dentro de un placard, lo que no indica que lo necesite todo, que quiera adueñarme de todo.&lt;br /&gt;Es raro lo que me está pasando desde hace un tiempito y a la vez lo disfruto. Tengo necesidad de vida, me asusta y me alegra a la vez. No sé donde ponerme, el placard me asfixia y volar me cansa. Sin embargo sé bien una cosa: si voy a tener hijos quiero que sea en un lugar confortable. Busqué y encontré unas buenas telas grandes y dobladas en la parte superior del placard. Se está mucho mejor acá. Me voy a dedicar a dormir.&lt;br /&gt;Mañana otra vez y me encuentro muy bien. Llevo un vuelo desplazado y ya me alimenté. La luz me permite ver mucho mejor. Hoy me siento grandiosa y fuerte. Casi invulnerable. ¡Qué cantidad de aire fresco en la casa! Ando pensando que me agradaría sea mía. No sé por qué lo pienso, supongo que por mi situación de grandeza. La señora me vio otra vez. Ella había estado frente al placard con una prenda a la que encontró mellada. Se lo hice yo por la noche cuando me moría de hambre. Supongo que se enfadó. No es justo, ellos matan para comer y a mí me quieren matar por morder unos hilos. La señora me persiguió con un pulverizador en la mano, con el cual me roció brutalmente. Nunca antes yo había experimentado una cosa de esas. El rocío que me cayó en las alas era frío y fuerte como ninguno. Lo respiré y me atacó por dentro. Empecé a caer, perdía fuerzas. Todo lo maravilloso que sentí por la mañana ahora se resumía en desesperación. Caí hasta el piso. La señora me volvió a rociar con ese líquido como si no hubiera sido suficiente. Quería deshacerse de mí cuanto antes. Mis alas dejaron de responderme y aleteaban convulsionadas, mis patas se paralizaron y yo me ahogaba. Al final, la señora me tomó de las alas y ahora me lleva con ella. No puedo saber donde y no creo que llegue a averiguarlo. Me estoy muriendo. Pero hay algo que me anima a pesar de todo: es que tengo hijos y sé que vivirán para continuar con la resistencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15191174-116843914977067755?l=berenjenas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://berenjenas.blogspot.com/feeds/116843914977067755/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15191174&amp;postID=116843914977067755' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/116843914977067755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/116843914977067755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://berenjenas.blogspot.com/2007/01/la-polilla_10.html' title='La polilla'/><author><name>Luciano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11717541817724947431</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15191174.post-116843887798129652</id><published>2007-01-10T06:01:00.000-08:00</published><updated>2007-01-10T06:21:17.996-08:00</updated><title type='text'>Un cuentito</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Le dije, luego de haberme sentado y acomodado de la misma forma que siento y acomodo todas las semanas, es decir, el peso del cuerpo sobre la mitad de mi culo, a mi analista:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Tuve un sueño intenso en esta semana. No sucedía mucho, es decir, no sucedían muchas cosas. No había acción. Física. Había muchas sensaciones. Pensamientos arrebatados por impulsos carnales. ¿Se lo cuento?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Me harías un gran favor –me dijo ella mientras se estiraba para tomar una lapicera que, supuse, se había olvidado traer consigo hacia su silloncito. No llegaba a la lapicera. Sus dedos finos, queriendo llegar, golpeaban suavemente sobre la madera del escritorio y ella estiraba el brazo como intentando que se alargara más de lo que tiraban sus huesos. Yo veía como su blusa se ceñía con presión en su tórax y como se tensaba peligrosamente hacia sus axilas. Y qué buenas tetas tiene mi analista. No la dejo por nada. Yo podía haber sido caballero o tipo copado y pararme y alcanzársela. Pero no tenía sentido. Al fin, con lapicera en mano, se acomodó y me pidió que continuara.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Bien –dije y me tomé un segundo para retomar las imágenes del sueño y empezar a narrarlas–. Estaba yo en un pasillo, ancho, lujoso y antiguo. Seguro que había muchos cuadros y columnas bajitas sosteniendo jarrones y esas cosas que vimos en las películas que transcurren en mansiones. Yo estaba frente a una puerta, grande, imponente, sin saber bien del todo si debía abrirla. Pero sentía que debía entrar y entré. La puerta pesaba. Ya adentro, la puerta se cerró sola tras de mí y yo me quedaba con la boca abierta contemplando la habitación. Medía lo que mide mi casa, cualquier arquitecto del siglo XXI haría de todo ese ambiente, cuatro. Hacia un rincón había un espejo de pie, bordeado de madera gruesa y oscura y trabajada artesanalmente, otro espejo en una pared con una mesita delante y una silla muy elegante. Había sillones sin respaldo. Un lujo, la verdad que un lujo. Pero el centro de la habitación lo disponía la cama de tremendas patas de metal, con unas estructuras bellísimas que se iban para arriba y desde los travesaños caían cortinas blancas tomadas a los postes formando simétricas pancitas. Sobre la colcha rosa, y apoyado sobre unos gordos almohadones, había un hombre desnudo. Ese hombre me esperaba. Era un tipo de cuerpo prodigioso, con todo bien ubicado, un cuerpo atlético. Eso era raro. La verga la tenía dura y parada como un mástil. Yo sentía una mezcla de cosas por dentro, pero lo más claro era la admiración que me embargaba por esa verga ardorosa. No sabía si acercarme a ella y verla de cerca o rajar de la habitación borrando de mi mente la noción de que sí existen vergas así. Una parte de mí estaba asustado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me detuve en el relato, sin saber por qué.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–¿Y qué más? –me preguntó ella y yo pensaba: “que buenas tetas que tenés, la puta madre. Te voy a soñar un día de estos”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–No mucho, yo me quedaba parado como un gil mirándolo a él en la cama.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Y después de admirar su pene, ¿qué otra cosa sentiste?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esa sí era una buena pregunta. Que guacha que es, eh .&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–No sé, me quedaba mudo mirando a ese hombre que yo conocía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Ah, bien, es conocido tuyo, ya lo tenés visto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Sí, sí que lo tengo visto, pero nunca lo conocí en persona. Ya murió.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Ajá, ¿y quien era?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Freud.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A la semana siguiente volví al consultorio. Ahora me la tenía más complicada que la otra vez porque finalmente había soñado con ella. Suponía yo que una vez que estuviera sentado frente a esa hermosísima mujer me decidiría por soltarme y contárselo. Pero sus tetas me cohibieron, ahora que ya se las conocía al desnudo. El sueño era muy simple: en una habitación antigua, escasa de luz, sobre un escritorio colmado de papeles un velador enfocaba hacia un costado, el costado donde ella, mi analista, bailaba y se quitaba poco a poco la ropa. Tras ella había una vasta biblioteca. Yo estaba sentado contemplando la escena. Ella bailaba para mí y yo, que no me sentía yo, disfrutaba sin poder hacer más que rascarme la barba y fumar de una pipa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15191174-116843887798129652?l=berenjenas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://berenjenas.blogspot.com/feeds/116843887798129652/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15191174&amp;postID=116843887798129652' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/116843887798129652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/116843887798129652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://berenjenas.blogspot.com/2007/01/un-cuentito.html' title='Un cuentito'/><author><name>Luciano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11717541817724947431</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15191174.post-115386840365632261</id><published>2006-07-25T15:53:00.000-07:00</published><updated>2006-07-25T16:00:03.673-07:00</updated><title type='text'>Curioso viaje en colectivo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Miguel esperaba el colectivo bajo una parada vetusta de la colectora de la General Paz. Iba para Martínez a disfrutar de un asado. En aquella parada lo esperaría Juan, su amigo y dueño de la casa. Miguel llevaba consigo una botella de vino en una bolsa de supermercado, la cual demoró en elegir quince minutos mientras comparaba y reflexionaba entre sus cualidades y las de otros dos vinos. El que seleccionó era el mejor de los tres tintos.&lt;br /&gt;El ramal de colectivo que aguardaba llegó y Miguel subió ansioso de ya estar en destino. A un chofer con ojos desencajados, pelado y dientes apretados le pidió el importe correspondiente que debía pagar por tener que usar el servicio hasta Martínez. Puso las monedas en la boca de la expendedora de boletos, esperó éste (calculó el tiempo, fueron ocho segundos) y ubicó asiento con la vista. Fue hasta uno del fondo. El coche estaba en viaje y le sorprendió la velocidad extrema que el chofer imprimía en las ruedas a pesar del domingo apacible que se veía en la gran avenida.&lt;br /&gt;El ómnibus era uno de última generación con una enorme puerta doble en la mitad derecha. Estaba provisto de un área destinada para discapacitados (incluso para dos sillas de ruedas con sendos sistemas de arnés). El sector del chofer era de muerte oscura, sin embargo, el parabrisas se exponía al rotundo sol. Los pasajeros eran escasos, no llegaban a doce con Miguel incluido.&lt;br /&gt;El colectivo dejó atrás la General Paz para tomar la Panamericana. A Miguel le fastidiaba tener conciencia de que aún faltaba mucho.&lt;br /&gt;Próximo al primer puente, el colectivo, a toda máquina, no tomó la colectora sino que siguió por el carril ligero y la puerta de descenso se abrió. Miguel frunció el ceño. Un pasajero común, bolsito al hombro, se colocó ante la puerta abierta y antes de que el coche cruzara el puente, se arrojó a la autopista. Nadie pareció notarlo, incluso el pasajero que se sentaba justo en el asiento que precede la puerta. En cambio Miguel, sí. Las puertas cerraron. Pensaba Miguel que se contradecía el funcionamiento de las puertas con lo que rezaba una calcomanía que, para abrirse éstas, el vehículo no debía estar en movimiento&lt;br /&gt;¿Habrá sido un suicidio pautado?, se preguntó Miguel y de repente sintió en el aire una presión distinta, como si lo hubiesen depositado en una ensaladera que envolvieran en papel aluminio.&lt;br /&gt;Varios minutos después, y con el constante ronroneo del motor exigido, las puertas volvieron a abrirse y esta vez dos mujeres, señoras de edad, se aproximaron al borde y sin dejar que el viento siguiera sacudiendo sus cabellos y sus polleras, se arrojaron.&lt;br /&gt;Las puertas se cerraron.&lt;br /&gt;La presión en la atmósfera del coche se percibió un poquito más.&lt;br /&gt;Volvió a suceder. Los tres que se tiraron hasta quizás se conocían. Miguel transpiraba, su ignorancia se lo obligaba. La presión aumentaba. Miguel dejó soltar una exclamación corta al volumen exacto para oírla sólo él y como lo supuso, las vibraciones llegaban distorsionadas a los tímpanos. ¿Qué pasaba? Los saltos a dimensiones desconocidas sólo pasaban en los cuentos y los cuentos existían los locos descabellados sin sentido humano. ¿O quizá el colectivo formara parte de un cuento?&lt;br /&gt;A punto de pasar por otro puente, las puertas se abrieron pero esta vez nadie se arrojó. El puente pasó, las puertas se cerraron y Miguel pensó que los locos se habían acabado.&lt;br /&gt;Y dos más se tiraron. Miguel estaba como espectador de un suicidio colectivo. No le gustaba en lo más mínimo la idea de extremarse por tensión nerviosa y acabar como todos, aplastados por el camión que iba detrás.&lt;br /&gt;Pero eso no iba a pasar en él, se conocía, sabía muy bien quien era. Pero también debía aceptar que el rugir continuo del motor elevado a la más alta nota acompañado por la fricción del viento a los costados del vehículo, provocaba. El chofer, con su manija de abrir y cerrar las puertas a un costado, simbolizaba el umbral entre la vida y la muerte.&lt;br /&gt;Quedaban dos pasajeros, el resto se había arrojado y Miguel estaba cerca de su destino. Se preguntó: ¿el chofer se arrojará al llegar a su terminal o es una versión sudamericana de esa llamativa mitología donde los gorriones transportaban a las almas hasta el lugar de los muertos?&lt;br /&gt;Pensaba Miguel: el pasajero que ocupa el asiento siguiente a la puerta si se arroja también, luego de ver a los otros locos, está tan loco como ellos.&lt;br /&gt;Efectivamente, estaba loco.&lt;br /&gt;Miguel notó algo en los procedimientos de los que se fueron tirando a la autopista, ninguno había pulsado el timbre y la presión que antes ejercía inexorablemente sobre él se fue disipando. De todas maneras estaba contento por dejar atrás el motor con su música permanente, el chofer-gorrión y ese puñado de locos que ya no estaban. Así que se puso de pie, fue hasta la puerta que ya se abría y tocó el timbre. El colectivo aminoró la marcha y tomó por la colectora. Antes de un puente se detuvo y Miguel bajó sin inconvenientes con su bolsa de supermercado en la mano. Juan lo aguardaba y fue un encuentro agradable. El colectivo siguió a mucha velocidad.&lt;br /&gt;Antes de que vayamos ¾dijo Miguel a Juan: ¿te tomás seguido éste colectivo?&lt;br /&gt;No respondió Juan con una sonrisa ¿Por?&lt;/div&gt;¿No sabés si éstos acostumbran a frenar en la terminal estrellándose contra un paredón?&lt;br /&gt;Juan demostraba sólo con su rostro que no le entendía.&lt;br /&gt;No importa deslizó Miguel . Vamos que traje un buen vino.&lt;br /&gt;... Y Miguel y Juan se fueron a preparar el asado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15191174-115386840365632261?l=berenjenas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://berenjenas.blogspot.com/feeds/115386840365632261/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15191174&amp;postID=115386840365632261' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115386840365632261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115386840365632261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://berenjenas.blogspot.com/2006/07/curioso-viaje-en-colectivo.html' title='Curioso viaje en colectivo'/><author><name>Luciano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11717541817724947431</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15191174.post-115386616717765258</id><published>2006-07-25T15:18:00.000-07:00</published><updated>2006-07-25T15:22:47.193-07:00</updated><title type='text'>Lucía</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;LUCÍA &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucía disfrutaba del sexo más que de la comida. Si por ella fuera, no ocuparía el tiempo en comer. Además, se daba el lujo de presentar buena figura. Lucía cargaba con un dote en sus gestos y una personalidad tal que daba a pensar que la realidad se abría para ella y se cerraba detrás, una vez que pasaba. No era implacable, era serena; no gritaba, pero nunca callaba; era común pero como pocas. Había algo de tierra árida en sus ojos, tenía la frente muy blanca y los cabellos muy lacios y castaños.&lt;br /&gt;Lucía se levantó a la mañana con la boca seca y podía sentirse el mal aliento. Era verdad que disfrutaba de la comida, y de las picantes. Ahora su estomago se quejaba seriamente y mientras se lavaba los dientes, al espejo se juró empezar a seleccionar las comidas que menos daño le hicieran. Y hacer eso no es lo mismo que cuidarse. Cuidarse no es seleccionar, es restringirse y esa es otra de las cosas que con Lucía no funcionaban.&lt;br /&gt;El sol sacudía la cocina y Lucía cerró las ventanas que se había olvidado abiertas la noche anterior. Era ésta una primavera de mañanas ventosas. Mientras miraba a través del vidrio los cerros a lo lejos y se masajeaba un seno, pensó en caminar hasta lo de Pedro luego de desayunar. ¿¡Pero por qué no desayunar con Pedro!? A Lucía no le tocaba trabajar en el correo, era sábado, y Pedro mantenía su herrería abierta durante la luz del día. Lucía no emprendió viaje sin antes tomar la precaución de bañarse y llevar dinero para comprar algo dulce.&lt;br /&gt;Pero sucedía que Pedro ya no tenía mucho entusiasmo de seguir viendo a Lucía, con ella tenía buen sexo y él sabía que Lucía lo disfrutaba tanto o un poco más que él (Pedro siempre pensó que las mujeres disfrutan mejor del sexo que los hombres), además le había declarado verbalmente su goce para con él y sabía que Lucía jamás diría una cosa por otra. Por eso, la primera vez que se acostaron (o se echaron ya que fue sobre la mesa de trabajo de la herrería, una incómoda mesa de trabajo) Pedro estaba inseguro de lo que vendría luego del sexo y esperó con un silencio tenso la primera palabra de ella después del orgasmo. No le dijo que era malo sino que hubiera preferido que él estuviera bañado. Como sea, Pedro se sintió aliviado.&lt;br /&gt;¿Y por qué Pedro no deseaba tanto como antes a Lucía? Era por Lucía misma, por ende por él mismo. Lucía parecía tener un sol aparte, una luna aparte, una constelación aparte, para ella, que compartía, pero era suyo al fin de cuentas. Lucía trabajaba en el correo con tres personas más pero operaba distinto que el resto e igual de bien. Siempre había una forma de hacer las cosas a su forma. Y de eso Lucía no se daba cuenta, pues lo hacía, ¡pum!, listo, la percepción corría por cuenta de los otros. Había quien no se llevaba con ella, quien sí, quien se cabreaba, quien se reía. Pedro pensaba que Lucía sentía que ella misma era como todos y todos decían que Lucía era como todos, pero... siempre hay un pero. Habría que decir, para ser más simples, que las manos de Pedro demostraban que las manos de los humanos, en su mayoría, son hábiles; los compañeros de trabajo de Lucía subrayaban que los humanos son organizados, se lo propongan o lo sean ya, y Lucía testificaba que los seres humanos son únicos e irrepetibles.&lt;br /&gt;Y que Lucía sea tal como era hacía sentir a Pedro un miserable. Pedro no levantó su herrería, sino que continuó porque el taller era de su padre. Su padre tenía músculos como los mismísimos hierros y fue tan duro para morirse como ellos. Pedro tenía unos brazos abultados, como los tenía su padre. Pedro sentía que era una extensión de su padre. Y siempre estuvo orgulloso de ello, salvo cuando estaba Lucía enfrente. Lucía no levantó el correo, bueno, era obvio, sin embargo había algo que lo hacía suyo. Pedro trabajaba en el taller y se notaba que era de su padre.&lt;br /&gt;Lucía entró al taller con un paquete. Los rayos del sol que entraban la acompañaron en todos los pasos que dio en el recinto. Estaba hermosa, higiénica y sonriente. Pedro no fingió la sorpresa y estuvieron unos segundos en silencio mientras el sol jugaba a ser un marco a los contornos del físico de Lucía. Luego hablaron mucho. Pedro trabajaba y Lucía cebaba mate para ambos. La charla se hacía cada vez más amena, distendida, alegre. Lucía tenía un poder para convertir cualquier conversación en una buena conversación. No era de hablar todo el tiempo, lo odiaba y odiaba que la gente ocupara siempre la oreja del otro, hasta a veces por encima de sus voluntades.&lt;br /&gt;Pedro fue al fondo a buscar unas herramientas. Lucía quedó sola, la yerba del mate se había lavado y por tercera vez no la cambiaría así que se sentó en la incómoda mesa de trabajo. Los pies no le llegaban al suelo y los columpiaba, la blusa no le ajustaba bien y el escote se henchía y su cabello estaba hacia atrás, muy hacia atrás. Cerró los ojos y dejó que el sol le lamiera la cara y la frente. Cuando entró Pedro supo que Lucía era una porción de sexo; no, mejor dicho, la torta entera. Y sin que ambos lo supieran concordaban en eso porque Lucía quería ser, y lo era, la gran torta del sexo y así también era su orgasmo. En una fiesta todos cantan, aplauden, saludan, sin saberlo indican que se alcanzó un clímax particular cuando aparece la torta. Nada se asemeja a cuando llega la torta. El orgasmo es único, no hay otro placer que se le parezca. Y Lucía es tan única que mismo podría ser un orgasmo.&lt;br /&gt;Cuando Pedro se acercó a Lucía dijo:&lt;br /&gt;¾ No estoy bañado.&lt;br /&gt;Lucía abrió los ojos, los dedicó por entero a él y también una sonrisa.&lt;br /&gt;¾ No tengo nada para decirte ¾ aclaraba Lucía columpiando las piernas, ahora, para que se vean más¾ . Igual estás limpio, se nota.&lt;br /&gt;Pedro no se contenía, le acariciaba el brazo con el revés de los dedos. Lucía le gustaba ese tacto porque era la parte suave de la mano de él, le erizaba los vellos de todo el cuerpo y pensaba que Pedro nunca se vería mejor que entre sus piernas o debajo de ella, como sea, nunca sería más bello que allí. ¿Y qué de Pedro? ¿Dónde quedaron sus iniciativas de decir basta? Para pensarlas después, ahí estaban: en el futuro.&lt;br /&gt;Hicieron el amor sobre la mesa. Lucía no podía decir que no lo disfrutara porque mentiría a horrores, pero no debía negar que hubiera preferido que Pedro una vez tuviera el gesto de cambiar de lugar, al galpón de atrás aunque sea. Las veces que se vieron o era acá o en casa de ella.&lt;br /&gt;Lucía estalló en el primer orgasmo luego de un largo rato de gemidos y tironeos. Pedro tenía las manos duras y mullidas. Lucía se comparaba con los hierros que él trabajaba por la potencia con que la tomaba. Pedro no era bruto, simplemente fuerte.&lt;br /&gt;El haz de luz del sol que entraba fue dando un giro lento y largo, Lucía y Pedro estaban en otra posición y a punto ambos de romper en otro orgasmo. Cuando el placer inundó el cuerpo de Lucía, que parecía como si sus músculos se estiraran hacia los extremos, Pedro se dejó verter de un disparo. Lucía se separó de Pedro y se echó boca arriba en la mesa de trabajo con las piernas en pico y separadas, estaba sudada y agitada. Pedro se sentó a su lado de espaldas contra la pared, tenía la camisa abierta y le caían gotas de transpiración por el pecho. Respiraban pesadamente y no hablaban. Lucía lo miró y entendió quien era Pedro en realidad: una gran persona, un buen amante y nada más. Aunque esta vez lo notó un poco impersonal. Esta vez no fue él mismo haciendo el amor.&lt;br /&gt;Pedro no miraba a Lucía, tenía la mirada alejada y pensaba. Pensaba en como decirle a Lucía que no quería verla más, por lo menos de esta forma, y no lastimarla. ¾ ¿Tenés mucho trabajo para el resto del día?&lt;br /&gt;¾ Sí ¾ respondió Pedro aún con la mirada en otra parte. La miró a los ojos e hizo fuerza para hablar y que pareciera normal¾ . Para todo el día.&lt;br /&gt;¾ Es una suerte que puedas decirlo.&lt;br /&gt;¾ Me siento bien.&lt;br /&gt;¾ ¿Conociste a alguna mujer en estos días?&lt;br /&gt;Pedro no pudo más que quedarse helado. Lucía había comprendido. Lucía, la mujer de la mirada que pincha, le estaba ahorrando el trabajo, lo estaba haciendo ella.&lt;br /&gt;¾ No.&lt;br /&gt;Pedro se abotonaba la camisa mientras Lucía se erguía sobre el piso.&lt;br /&gt;Una hora más tarde, Lucía se bañaba en su casa. Pasó el jabón por todo su cuerpo deteniéndolo en las partes más transpiradas. En sus senos el jabón giraba muchas veces, ese contacto aceitoso la cargaba de nuevas energías. Luego, cambiada y aseada, almorzaba a las cinco de la tarde en la mesa de la cocina y miraba los cerros desde su ventana. Y pensaba en Pedro y en lo que nunca más será, pensaba en su trabajo y en todo lo que era, pensaba en su pueblo y en todo lo que deseaba que fuera. Pero todas esas cosas eran irremplazables, inmutables, debían quedar así porque debían ser así.&lt;br /&gt;A los dos días volvió al correo y habló con su Jefe. Este era un tipo grande que se moriría con las ganas de probar a Lucía, pero que viviría protegiéndola. La conocía de chiquita y a veces le costaba armarse de la idea de que la Lucía que alguna vez albergó un espíritu infantil e inocente hoy fuera el templo del deseo de dos hombres: Pedro, quien se acostaba con ella, y él mismo, que nunca lo haría. El Jefe no entendería a Pedro si hoy hablaran de ella.&lt;br /&gt;Lucía le dijo al Jefe que deseaba viajar a alguna parte, que ya conocía su pueblo demasiado bien y que más allá de los cerros había otras ciudades. Quería viajar a ellas. El Jefe conocía operativamente a Lucía desde hacía 15 años, ella había terminado la secundaría y su padre, muy amigo del Jefe, le había pedido un favor. Entonces, ya que el Jefe prometió cuidar de Lucía, le dijo a ésta:&lt;br /&gt;¾ Cuantas veces quieras irte y cuantas veces vuelvas, el correo también es tu casa. No quiere decir que no nos harás falta ni te extrañaremos, Lucía. Voy a pedirte el favor de que no lo comentes con nadie aquí dentro, después de que te vayas estaré yo para eso.&lt;br /&gt;Lucía amó a su Jefe. Fue dispuesta a muchas variantes: a que se enoje, la insulte, se entristezca, le grite, no lo acepte, le pida la renuncia o la eche. Pero la apañó y ella lo amaba como amó a su padre siempre. En cambio el Jefe canalizaba: ya sabía que no podría ser amante de Lucía, primero por la edad, segundo por la relación entablada y tercero no se animaba del todo, es cierto, entonces no tenía más remedio que encauzar su deseo hacia el cuidado. Protegía porque no podía amar y varias fueron las veces que confundió los caprichos de Lucía con necesidades.&lt;br /&gt;Y fue así como Lucía, de la noche a la mañana, sin avisar a nadie excepto a su Jefe, dejó el pueblo por tiempo indeterminado. O quizá para siempre. Eso nunca se sabía.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15191174-115386616717765258?l=berenjenas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://berenjenas.blogspot.com/feeds/115386616717765258/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15191174&amp;postID=115386616717765258' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115386616717765258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115386616717765258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://berenjenas.blogspot.com/2006/07/luca.html' title='Lucía'/><author><name>Luciano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11717541817724947431</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15191174.post-115283711154906743</id><published>2006-07-13T17:26:00.000-07:00</published><updated>2006-07-13T17:32:14.360-07:00</updated><title type='text'>La guerra, la paz y el orden</title><content type='html'>&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;em&gt;L&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;a guerra, la paz y el orden&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;Si la paz existiera&lt;br /&gt;no haría falta la guerra&lt;br /&gt;por lo tanto, no existiría ningún tipo de orden&lt;br /&gt;pues no sería necesario.&lt;br /&gt;Porque si algo puede&lt;br /&gt;decirse de la guerra es que pone orden.&lt;br /&gt;Todo rincón escondido de una institución,&lt;br /&gt;en estado de guerra,&lt;br /&gt;cualquier parte que comprenda una nación&lt;br /&gt;incluso sus habitantes,&lt;br /&gt;son puestos bajo la óptica que los ordena,&lt;br /&gt;los distribuye, los controla y los &lt;em&gt;asegura&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;El orden es instrumento del poder,&lt;br /&gt;y quien tenga el poder usará el orden.&lt;br /&gt;Pues es como tener peces en la pecera,&lt;br /&gt;se los puede dejar solos cuanto se quiera,&lt;br /&gt;ya que, lo más grave, será que alguno muera,&lt;br /&gt;pero bien se sabe que más allá de los cristales&lt;br /&gt;nadie irá.&lt;br /&gt;Más se engruesa el poder&lt;br /&gt;en la medida que crece el conflicto&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;entonces, el orden es más riguroso,&lt;br /&gt;los cristales de la pecera se hacen más densos,&lt;br /&gt;y quien tenga el poder, ordena&lt;br /&gt;y pasará a mirar desde fuera&lt;br /&gt;la comedia que arma, a propia voluntad,&lt;br /&gt;de la guerra.&lt;br /&gt;Por lo tanto, el que tiene poder&lt;br /&gt;jamás vivirá en paz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15191174-115283711154906743?l=berenjenas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://berenjenas.blogspot.com/feeds/115283711154906743/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15191174&amp;postID=115283711154906743' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115283711154906743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115283711154906743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://berenjenas.blogspot.com/2006/07/la-guerra-la-paz-y-el-orden.html' title='La guerra, la paz y el orden'/><author><name>Luciano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11717541817724947431</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15191174.post-115283678491707409</id><published>2006-07-13T17:21:00.000-07:00</published><updated>2006-07-13T17:26:24.926-07:00</updated><title type='text'>Fue nticia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;F&lt;/em&gt;ue noticia&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy me contó Fernando, mientras arrancaba alguna raíz de la tierra o pasaba el rastrillo por el pasto recién cortado, una anécdota, un suceso transcurrido en algún momento que si bien es curioso, dada la altura de las circunstancias que vivimos, no debería serlo, aunque lo es; y si me causó gracia tampoco es para reírse, no para llorar, no es tan grave, o en verdad sí, es gravísimo, pero para llorar, no.&lt;br /&gt;Lo cierto, y ya entrando contar, es que en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, hay un restorán chino, libre (libre en el sentido que podés sentirse libre de tomar cuantas veces quieras comidas de las hervidoras, no libre en cuanto que con la libertad que entraste te vas, así no más, sin pagar) y se ve que era concurrido pero no en demasía. Un día un señor que va a comer encuentra un elemento extraño entre la comida, que le levanta una sospecha incontenible, que lo hace actuar de inmediato y en un laboratorio corrobora que ese elemento encontrado en su plato pertenecía a un animal, a un animal socialmente no comestible, quiero decir.&lt;br /&gt;Pronto el señor (que ahora se quejaba... y bueno, viejo, si uno decide acotarse sobre bolsas de carbón que no vaya a pretender no mancharse la ropa) levanta una denuncia, los inspectores acuden y dan con perros congelados en las heladeras. Un problemón, se cristalizaba de esa forma el mito de los restoranes chinos y con este hecho la póstuma condena, censura y apartamiento de todos estos que existan. Los medios asaltan y es noticia en todo Bahía Blanca. Supongo: que ya empezaban a afilar las uñas la sociedad protectora de animales, los de defensa del consumidor y la LEM (Liga para un Estómago Mejor) El ojo crítico de la sociedad focalizando tales comercios de comida libre; una toma de posición responsable por parte de todos exigiendo que se cumpla con ley y demás y bla bla bla.&lt;br /&gt;Clausuraron heroicamente el restorán libre. Tardó tres meses en reponerse y, dispuestos los chinos a luchar contra los vientos y las mareas de una sociedad indignada, abrir sus puertas nuevamente.&lt;br /&gt;El local se llena de gente, tiene más concurrencia que antes.&lt;br /&gt;¿Y si los chinos abrieron no por no tener otro medio de subsistencia sino porque conocen cómo somos los humanos?&lt;br /&gt;Cualquier cosa que circule por lo medios de comunicación, sea la hora cualquiera, el formato cualquiera, ¿es publicidad de esa cosa?&lt;br /&gt;¿Tenemos debilidad por la carne de perro? No sé, quizá.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15191174-115283678491707409?l=berenjenas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://berenjenas.blogspot.com/feeds/115283678491707409/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15191174&amp;postID=115283678491707409' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115283678491707409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115283678491707409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://berenjenas.blogspot.com/2006/07/fue-nticia.html' title='Fue nticia'/><author><name>Luciano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11717541817724947431</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15191174.post-115238660953335758</id><published>2006-07-08T12:22:00.000-07:00</published><updated>2006-07-08T12:23:29.536-07:00</updated><title type='text'>Cuento</title><content type='html'>¡Vaya alegría de tenerlo presente aquí! Consideré que no vendría. Que no hay motivo, dice usted; tiene razón. Estoy solo, mi esposa salió con amigas. Pase y siéntese. Hoy tenemos de qué hablar. ¿Pensó en el miedo alguna vez?&lt;br /&gt;¿Whisky? Ya le sirvo. ¿Prefiere fumar un cigarro de los míos? Son exquisitos, le aseguro. Ah,  ¡terrible noche! A punto estoy de afirmar: un trueno más así y levantará a los muertos. Al grano, pero antes quitaré la tierra que cubre   todo grano. ¿Cuándo fue la última vez que sintió miedo? ¡No recordar no es repuesta! Perdone el arrebato, no volverá a suceder. Le haré otra pregunta: ¿a qué tiene miedo? A la muerte, me dice y agrega: “como cualquier mortal”. Aunque siento que quiso conformarme, le objeto su punto de vista: existe gente que a morir no le teme. Yo no temería si de- biera defender a mi esposa.&lt;br /&gt;¿Qué por qué se me ocurre invitarlo para hablar de esto? No es así, mi estimado. Sucede que quedé sólo en casa, la tormenta oscurece las perspectivas y empecé a cuestionarme sobre el tema; luego me dije que podríamos conversarlo. Fúmese otro cigarro, si desea.&lt;br /&gt;Me alegro que su trabajo vaya bien. El mío también; mis hijos, jóvenes aún, ya empezaron a manejar los negocios. Estoy muy feliz. A lo largo de mi vida di todo por ellos y lo daré siempre. Quiero decir: daría todo por cualquier integrante de mi familia.&lt;br /&gt;¿Qué hace que la gente tenga miedo? No lo sabe. Si le dijera, acá en soledad y en penumbras: hay una sombra extraña detrás suyo y me da escalofrío. No se espanta, sabe que no hay nada. ¿Está seguro? ¿Tiene ojos en la nuca?&lt;br /&gt;Vio, mi amigo, usted se volteó. Lo movilizó el miedo. Bueno, no se exalte, no se lo diré a nadie. Oiga, usted no es menos valiente por averiguar qué tiene detrás. Le aconsejo que siempre mire quien o qué está detrás. Pero deje, es un consejo que ya no tiene validez.&lt;br /&gt;Hace un tiempo ya, una noche como la de hoy, oí en esta habitación un sonido extraño, como de viruta raspando una olla oxidada, y vine a investigar. De pronto, un relámpago ilumina aquí dentro y veo, fugazmente, una figura negra, erguida exactamente donde está usted. ¿Sabe que hice? Nada, quedé helado y afirmo que tenía mi rostro blanco como el algodón. Rígido como estaba, aguardé; y cuando un segundo relámpago alumbró, la figura había desaparecido. Extraño, ¿verdad? Podría haber sido un ladrón, pero yo había cerrado puertas y ventanas perfectamente.&lt;br /&gt;Y veo que no le asustó la anécdota. ¿Tiene idea por qué? Uno siente miedo cuando sabe que las cosas pueden suceder...&lt;br /&gt;Desde aquella vez, siempre miro hacia atrás. Tal es el consejo que le di, ya a destiempo; porque, mi estimado, si alguna vez tuvo en cuenta que ciertas cosas pueden pasar, hubiera mirado hacia atrás y me habría visto aquel día que usted entraba a un hotel con mi esposa.&lt;br /&gt;Caramba, le estoy apuntando con un arma. ¡Y tiene el coraje de seguir fumando el cigarro! O está nervioso y lo disimula muy bien. Si así es, cálmese, será sólo un disparo. Ojo, no la hago larga para que sufra, en verdad estoy esperando un trueno que ya tiene que venir. Ahí está.&lt;br /&gt;Al final,  había mentido: no le tenía miedo a la muerte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15191174-115238660953335758?l=berenjenas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://berenjenas.blogspot.com/feeds/115238660953335758/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15191174&amp;postID=115238660953335758' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115238660953335758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115238660953335758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://berenjenas.blogspot.com/2006/07/cuento.html' title='Cuento'/><author><name>Luciano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11717541817724947431</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15191174.post-115238627731413233</id><published>2006-07-08T12:17:00.000-07:00</published><updated>2006-07-08T12:17:57.326-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Que sé yo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Si yo no hubiese nacido no hubiese sido. Digo, todo en este momento estaría como lo está todo pero sin mí. No voy a jugar al filósofo porque además jugaría muy mal. En realidad tengo una pregunta para hacer y quizá alguno que haya estudiado me podrá contestar.&lt;br /&gt;Yo tengo una madre y un padre. De los dos salí yo. Creo, o me parece, que yo soy como soy producto de la conjunción de los dos sexos. Un espermatozoide va a parar a un óvulo. Un espermatozoide va. Si ese espermatozoide hubiese ido rumbo al encuentro de un óvulo que no fuera el de mi madre de ahora, sino al de otra mujer, yo sería totalmente distinto. Seguramente. Sería más bajo o más alto, ojos de otro color, la verga más grande, con suerte. Pero yo ¿sería? Esa es mi pregunta: ¿yo sería como ahora, vería las cosas, tendría mi subjetividad como la de ahora, podría ser consciente de mí y mi cuerpo como ahora por más que el físico y la inteligencia y las características de todo tipo fueran otras? ¿Yo sería yo con otra madre? ¿Qué onda con el espermatozoide y el óvulo? ¿Qué son cada uno?&lt;br /&gt;Gracias a quien responda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15191174-115238627731413233?l=berenjenas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://berenjenas.blogspot.com/feeds/115238627731413233/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15191174&amp;postID=115238627731413233' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115238627731413233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115238627731413233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://berenjenas.blogspot.com/2006/07/que-s-yo.html' title=''/><author><name>Luciano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11717541817724947431</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15191174.post-115206932212137792</id><published>2006-07-04T20:12:00.000-07:00</published><updated>2006-07-04T20:15:22.140-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;Mantecol.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;     Que dicha golosina aludida en el título es una obra deliciosa, no cabe duda en ninguno. Quedan afuera hasta acá todos aquellos que no gustan del Mantecol, y son muchos. Lo que sigue a partir de ahora une a los dos bandos y se deja la cuestión de papilas de lado. Es más, ni es necesario bandos ni nada que se le parezca. Más aún, con la intención de una introducción les hice perder el tiempo leyendo. Pero sí, el que lea y tenga una respuesta por favor la exponga. Esa es la intención.&lt;br /&gt;     Hoy día hay tantas variedades que se desprenden del mantecol, o bien, que contienen mantecol que hasta es difícil, al menos para mí, memorizarlas. Creo que llegué a contar en un kiosco, una vuelta, más de cinco categorías: "Black", "Mega Black", "Mega", "Split", "Mega (y acá es muy probable que me extienda en chamuyo) Split" y posiblemente pronto saquen el "Mega Super Estándar Black con Split". Las variedades aumentan con los años y mi desinterés por probarlas, también. Y quien quiera pensar que el mantecol original queda desvirtuado de esta forma, que lo piense, pero no es el foco aquí. Y mi desinterés por probarlos no es una cuestión caprichosa, sólo que por todos los kioscos, accidentales o del barrio, que paso a comprar algo, lo que sea, observo a su vez que nunca están todas las variedades de dicha golosina. Y no están por cuestiones de espacio. No todos los kioscos poseen carameleras o estanterías dispuestas a exhibir cada una de las variedades de cada marca de golosina porque si algo queda claro es que los fabricantes de Mantecol pusieron a la barrita dulce y pegajosa a la altura de las circunstancias: de un mismo producto hacer mil pero con alguna variante. Imagínense a un kiosquero que desee, inocentemente, poblar a su kiosco de cada uno de los productos para kioscos que circulan en el mercado: ¿qué local le aguantaría? Ninguno a menos que alquile uno enorme y que lo bautice con el nombre de "Maxikiosco" (¿Por qué no "Mega Kiosco"?) En el caso que prefiera mudarse a un espacio mayor, ¿lo podrá realizar? ¿Le dará el bolsillo para semejante empresa? Se trata de golosinas, en definitiva.&lt;br /&gt;      Pero igual esta tampoco es la cuestión.&lt;br /&gt;     Yo no sé ni me puse a averiguar quienes son los dueños de Mantecol, seguramente será una firma que nuclea varias marcas. No sé si me interesa, incluso. Tampoco es difícil, miro un envoltorio y listo. Pero si alguien lo sabe, que lo comente. Lo cierto es que me pregunto, muy desatinadamente (por algo no soy comerciante, no sabría como generar ganancia aumentándote el precio a algo que ya compré a otro precio menor aunque sé que se tiene que hacer así; menos podría venderte algo a tres veces su valor de un mayorista, me entraría a reír como un gil y echaría todo a perder) como hacen estos tipos para producir y vender tantas clases de mantecol. Me imagino que todo debe tener el mismo costo, a pesar de ser diferentes finalidades. Supongamos que hace diez años, por decir una barbaridad y graficármelo para entendérmelo, se armaban 100 paquetes de mantecol, el común de envoltorio plateado, por día a un costo determinado de, siguiendo en la línea de la brutalidad, pongamos $50. Hoy me pregunto cómo ganan lo que ganan los chicos de la empresa esta y me respondo que quizá sea así: si hace diez años se realizaba como puse antes, hoy se sigue produciendo 100 cajas por día pero 20 de esas 100 son para el "Mega", otras 20 para el "Black", 20 más para el "Split" y así con todo lo demás. Pero obviamente debería seguir teniendo el mismo costo: los $50, si no donde estaría la gracia. Pero se trata que a lo nuevo se le agregan otros productos como la banana, el chocolate, etc. Entonces, ¿qué? ¿se baja la calidad para poder alcanzar el objetivo de tener en el mercado diez categorías? Puede ser, y esto no lo comprobé, que el Mantecol común que vale $1 pese 20 gramos y el "Mega" que también vale $1 pese 10 gramos y en esa diferencia radique la justificación. No sé, nada de todo esto sé... por eso si alguien lo sabe que me lo cuente. Estoy intrigado.&lt;br /&gt;     Y ahora que terminé de escribir hasta posiblemente sea que todas las variantes con agregados pesen unos gramos determinados diferentes a lo del mantecol común y este último tenga su sistema de precios y pesos independiente y también que el otro al tener un agregado, sea chocolate o banana o crema rusa o mayonesa, se ahorre en mantecol propiamente dicho y sea ahí donde se marca la diferencia. Como sea, la pregunta de fondo es: ¿es necesario agobiar y abastecer a los canales del mercado con tantas cosas? De todas las cosas que pueden haber en una góndola específica, ¿compramos todo lo que ahí se expone? ¿probamos todo los productos, acaso? Pero están ahí, es una buena señal, solo un buen día nos levantamos, vamos, compramos y listo. Pero si no existieran a partir de mañana, ¿realmente lamentaríamos el "Mega Black"? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;Es tan linda que le pegaría a la pared.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15191174-115206932212137792?l=berenjenas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://berenjenas.blogspot.com/feeds/115206932212137792/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15191174&amp;postID=115206932212137792' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115206932212137792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15191174/posts/default/115206932212137792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://berenjenas.blogspot.com/2006/07/mantecol.html' title=''/><author><name>Luciano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11717541817724947431</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
